domingo, 20 de julio de 2008

Ciudad de Colores















Dentro de tantos pensamientos, rebota y suena siempre la idea de que me nutro de la aventura.
Me alimento de esos momentos únicos e inexplicables, de los cuales no hay repetición.
Esos sueños increíbles y pasajeros, que hacen de la vida algo con sentido.
Es en esos momentos de aventura, de grito, de paz, de viento y sol; donde me doy cuenta de que mi vida no es más que un conjunto de consecuencias estúpidas y monótonas. Una seria de puntos y enumerados; puntos importantes a mencionar, reglas, normas, mañanas de sol y resaca, y noches de invierno y reflexión. Lluvia y viento. Temor y odio.
Mis venas piden a gritos aliemento. No quieren nutrirse, sólo alimentarse, porque saben muy a su pesar, que lo que quieren es momentáneo. Nada quieren para después. Ni menos para mañana. Lo de hoy es para hoy; mañana aún no llega.
Y así voy construyendo los muros y paredes de mi conciencia. Pinto con graffitis cada muro, y hago siglas, iniciales, cruces, nombres.
Vuelvo a girar y quiero estallar de una vez. Vuelvo a correr en mi cama, y corro.
Intento gritar sin abrir la boca ni mover un sólo músculo de mi sector lingüístico. Sólo mi mente es capaz de gritar, y oigo el grito. Lo imagino, lo escucho y lo sueño...

1 comentarios :

  1. y destejiendo... dijo...

    "Rompo este huevo y nace la mujer y nace el hombre. Y juntos vivirán y morirán. Pero nacerán nuevamente. Nacerán y volverán a morir y otra vez nacerán. Y nunca dejarán de nacer, porque la muerte es mentira".
    Galeano.
    Agradezco todos los días el haber tomado la decisión cósmica de traerte a mi mundo, bañarte con mis recuerdos y tradiciones, arroparte con mi clandestina cultura, alimentarte con mis valores e ideales y hacerte dormir con un sueño distinto cada noche retocado de acuarelas.