viernes, 25 de julio de 2008

Fotografía
















Fotografía. Muerte. Engaño. Estupidez.
Molestia. Angustia. Placer.
Eskoria cerebral. Felicidad. Transparencia.
Presencia. Resurrección. Odio.
Ternura. Rabia. Rencor. Beso.
Caricia. Sonrisa. Golpe. Grito.
Amor. Tiempo. Fotografía...

domingo, 20 de julio de 2008

Reloj

Suponiendo que el tiempo fuese algo lineal, un camino intransitable. Suponiendo que a través de la vida, paralela al camino del tiempo, se pudiese cambiar de camino, y al llegar al nuevo camino, poder elegir hacia dónde ir. Utilizar el tiempo como puente entre vidas paralelas, entre vida y muerte.
Movilizarse, de manera inmaterial, hacia donde queremos ir. Ir con la mente. Hacer funcionar ese 90 % atrofiado. Aprovechar el 99 o 100 % de neuronas, electricidad, risas y suspiros.
No es algo físico, ni menos algo estable. Oír de fondo una música Ska y reír, y soñar.
Sentir esa utopía en la sangre. Y en el cerebro, generar esa energía faltante para realizar el proceso de separación cuerpo-mente, cuerpo-pensamiento.
Suponiendo que la música sea una representación del tiempo, pensar que podemos grabarla, apretar PAUSA, apretar STOP, apretar PLAY, SIGUIENTE, ANTERIOR, apretar el botón de APAGAR...
Suponiendo que escuchamos un Ska, un Rock Punk, escuchar un Ska-P, un Attaque 77, un The Beatles, entre otros, por dar algunos ejemplos.
¿Escuchar una cancón antigua no es entonces viajar? El recuerdo es un factor más que importante. La mente. Neurona. Pensamiento. Razón. Acción, lucha, Resistencia.
El tiempo deja su rostro. Va serpentiando por la vida. La acompaña, y la hace avanzar. Crecimiento y necesidad mutua. Tiempo, mente, vida, muerte. Reloj.

Ciudad de Colores















Dentro de tantos pensamientos, rebota y suena siempre la idea de que me nutro de la aventura.
Me alimento de esos momentos únicos e inexplicables, de los cuales no hay repetición.
Esos sueños increíbles y pasajeros, que hacen de la vida algo con sentido.
Es en esos momentos de aventura, de grito, de paz, de viento y sol; donde me doy cuenta de que mi vida no es más que un conjunto de consecuencias estúpidas y monótonas. Una seria de puntos y enumerados; puntos importantes a mencionar, reglas, normas, mañanas de sol y resaca, y noches de invierno y reflexión. Lluvia y viento. Temor y odio.
Mis venas piden a gritos aliemento. No quieren nutrirse, sólo alimentarse, porque saben muy a su pesar, que lo que quieren es momentáneo. Nada quieren para después. Ni menos para mañana. Lo de hoy es para hoy; mañana aún no llega.
Y así voy construyendo los muros y paredes de mi conciencia. Pinto con graffitis cada muro, y hago siglas, iniciales, cruces, nombres.
Vuelvo a girar y quiero estallar de una vez. Vuelvo a correr en mi cama, y corro.
Intento gritar sin abrir la boca ni mover un sólo músculo de mi sector lingüístico. Sólo mi mente es capaz de gritar, y oigo el grito. Lo imagino, lo escucho y lo sueño...